Una aventura...

Acabo de regresar de una de las travesías más enriquecedoras de toda mi vida. Estuve por primera vez en ésta existencia pisando la tierra del Putumayo, el "Putu" qué maravilloso lugar!.
En principio sentir el extremo frío de Pasto y una noche en ese lugar parecía no acabar, sin embargo en la mañana muy temprano, empezamos a recorrer camino hacia Mocoa por una carretera que a cambio de pasar por múltiples abismos compensaba cualquier temor con la exhuberancia del paisaje, de las cascadas que se repetían casi en iguales proporciones que las curvas que debíamos sortear siendo friolentos expectadores de la parte trasera de una camioneta. Todo fue maravilloso incluso el rechazo que me produjo el sentir de cerca el olor al vino que hace un buen tiempo no consumo, a pesar del impasse, el hecho de confirmar que mi cuerpo no quiere ese tipo de cosas fue bonito.
Llegamos a Mocoa y de ahí empezamos a hacer el trabajo por el que mis dos amigos compañeros del camino, me permitieron disfrutar de esa experiencia. Luego la chiva por casi 5 horas, el Río Caquetá y el paso en el ferry para emprender el camino hacia un pueblo de esos donde no pasa nada, donde parece que el tiempo se detuviera más allá de cualquier preocupación, solamente para permitir vivenciar la armonía de la naturaleza aún en medio de un orden público que tacha a un lugar como Zona Roja, cuando a nuestros ojos es absolutamente verde, bañado por aguas cristalinas y con un atardecer que me daría nuevamente el viaje por volverlo a ver, ése es Piamonte.
En principio sentir el extremo frío de Pasto y una noche en ese lugar parecía no acabar, sin embargo en la mañana muy temprano, empezamos a recorrer camino hacia Mocoa por una carretera que a cambio de pasar por múltiples abismos compensaba cualquier temor con la exhuberancia del paisaje, de las cascadas que se repetían casi en iguales proporciones que las curvas que debíamos sortear siendo friolentos expectadores de la parte trasera de una camioneta. Todo fue maravilloso incluso el rechazo que me produjo el sentir de cerca el olor al vino que hace un buen tiempo no consumo, a pesar del impasse, el hecho de confirmar que mi cuerpo no quiere ese tipo de cosas fue bonito.
Llegamos a Mocoa y de ahí empezamos a hacer el trabajo por el que mis dos amigos compañeros del camino, me permitieron disfrutar de esa experiencia. Luego la chiva por casi 5 horas, el Río Caquetá y el paso en el ferry para emprender el camino hacia un pueblo de esos donde no pasa nada, donde parece que el tiempo se detuviera más allá de cualquier preocupación, solamente para permitir vivenciar la armonía de la naturaleza aún en medio de un orden público que tacha a un lugar como Zona Roja, cuando a nuestros ojos es absolutamente verde, bañado por aguas cristalinas y con un atardecer que me daría nuevamente el viaje por volverlo a ver, ése es Piamonte.
.jpg)
Algunas veces me preguntaba si esos pueblos de las películas del lejano oeste aún existían, y si, no solamente en ese lejano oeste, en nuestro aparente lejano sur, se encuentran lugares maravillosos donde sólo tienes que preocuparte por disfrutar, esto debería ser posible en todas partes, pero lastimosamente las ocupaciones nos hacen perder de mucho y creo que en estos pocos pero intensos días recuperé gran parte de ese contacto.
.jpg)
Después de muchos encuentros con la montaña, las aguas de las cascadas, ríos, flores, árboles majestuosos, una selva tupida de vida y sabiduría, personas que realizan sus labores en un lugar sin afanes, conocí a la señora Hilda del Hotel El Renegado donde estuvimos hospedados con una atención muy especial de lunes a miercoles, acompañados por unos animales particulares, y no tendría nada de extraño mencionar loros, perros, conejos, incluso gallinazos, lo particular es que la mayoría de estos seres eran de la vecina y se gozaban al máximo su permanencia en el hotel.

La permanencia en Mocoa por cuatro días fué increible en casa del Taita Gregorio Castro. Una familia unida, amable, amorosa y especial como todo lo que uno puede disfrutar en el Putu. Cuatro días pasados por agua, paseos en moto, atardeceres espectaculares, caminata en la selva con caídas y enterradas en barro, salto del río por cable, en fin... Las fotos y los videos hablan por si solos.

.jpg)
.jpg)
El sábado en la mañana al fin la tan esperada toma de Yagé en su casa. A las 10 de la mañana el Taita Gregorio me compartió el "remedio" como comunmente llaman los habitantes del Putumayo al Yagé, tenía mucha ansiedad porque creí que el tiempo no iba a alcanzar pues ese día era mi viaje y quería sentir cómo actuaba el elemental en medio de tanta naturaleza en el día porque generalmente las tomas se realizan en la noche. La conexión fue maravillosa; en principio y muy consciente sin malestar alguno hice un recorrido por el corazón de la selva, fue como ser o ir en una serpiente con todo y sus movimientos de zig zag, pasó un buen tiempo hasta cuando el Taita me preguntó a las 11:30 am si quería tomar más y le recibí otra totuma de Yagé, pasaron unos minutos cuando la conexión con todo se hizo más fuerte, me visualicé como una india y sentí que había salido de vivir en la selva aparentemente raptada por un hombre blanco pero sintiendo que en mi interior quería una vida diferente, conocer el mundo exterior. Un mensaje muy importante que recibí fue que no debemos permitir que nada nos robe la alegría.
Después de varias experiencias difíciles de describir con múltiples colores y muy relacionadas con el Tzolkin (imagen del calendario maya); la conexión con un perro que estaba amarrado en la casa vecina de donde me encontraba y pude sentir lo absurda que era su vida amarrado en ese lugar, privado de su libertad, lleno de vacíos, lleno de deseos, lleno de ansiedad, de emociones tan cautivas como él mismo, fué maravilloso ese momento, en especial porque yo le expresé desde donde estaba todo mi amor y el perro mantuvo fijamente su mirada como si escuchara con mucha atención cada una de mis palabras.
.jpg)

Tuve una conexión muy bonita con los árboles y su sabiduría ancestral, mostrándome su conocimiento materializado en un cristal gigante verde, como toda la grandeza de la vida. A las 4 de la tarde ya recuperada del mareo que tuve por un rato y con la alegría de haber recibido directamente del elemental el nombre del estudio de grabación que planea situar en la maloca el Taita Gregorio, me dispuse a organizar mi maleta para el viaje de regreso.
Muchas personas creen que el Yagé es una "traba" sin siquiera imaginar la experiencia religiosa que permite, la conexión con la vida, con la naturaleza, con los elementales de las plantas, con los demás seres humanos, que es ir a la fuente y poder renovar lo que de corazón queremos cambiar en nuestras vidas, como dice el Taita José Silva, "hay quienes dicen que esto es una traba, yo les digo queridos amigos que no es una traba, es una destraba porque puede solucionar todo lo que lo enreda... el Yagé es el mejor médico, el mejor psiquiatra, el mejor psicólogo con el que pueda tener una cita, Yagé es Dios con uno..."
El sábado en la noche terminaba la aventura en Mocoa pero empezaba la del bus, qué travesía tan increible, 17 horas de regreso a Cali cuando lo "prometido" eran 12 horas, nada que hacer!. Por ahora quedo pendiente de la inauguración de la maloca, un trabajo que está realizando el Taita Gregorio Castro a 40 minutos de Mocoa desde hace un año y que ya va tomando forma, y que forma, todo para tener a disposición un hermoso espacio en el corazón de la montaña, rodeado de una exhuberante selva para vivenciar la naturaleza en su más pura expresión acompañados del elemental del Yagé.
"...Uno tiene dos nacimientos en la vida; cuando nace del vientre de su madre y cuando alguna vez le da por tomar Yagé..."
Taita José Silva
INVITACION ABIERTA: Primer Sabado de cada mes en Buga - Valle, Casa de Medicina Vivero El Colibrí en la vereda El Vínculo.
RECOMENDACIONES: Comida liviana mínimo desde el día anterior, frutas o ayuno, $60.000 y sobre todo voluntad por mejorar y un propósito claro, dentro de lo posible más propósito que curiosidad.
INQUIETUDES:
www.facebook.com/CasadeMedicinaViveroElColibri
Contacto: 3016277447 - 316 424 3396

.jpg)



1 Comments:
Super bien escrito...muy vacana tu aventura.
Publicar un comentario
<< Home